De toda la WWDC 2026, la noticia que más nos afecta a los de aquí no es una función nueva, sino una ausencia: la nueva Siri no llegará al iPhone ni al iPad en la Unión Europea, sin fecha. Y conviene contar bien por qué, porque la versión simple (“Apple castiga a Europa”) no es la que cuenta Apple. Según la compañía, ofreció soluciones y la Comisión Europea las rechazó todas.
Lo que Apple dice que ofreció
Apple no se limitó a decir “no puedo”. Según su propio comunicado, diseñó una solución concreta a la que llama Trusted System Agent: un intermediario que permitiría a otros asistentes de voz acceder de forma segura a las mismas capacidades que Siri AI en los dispositivos de la UE. Y propuso, además, lanzar Siri AI en Europa desplegando esa solución de forma gradual durante 18 meses.
La respuesta, en palabras de Apple, fue tajante:
“La Comisión Europea dijo que no. De hecho, la Comisión Europea no aceptó ninguna de las propuestas de Apple.”
Craig Federighi remató: su “negativa a colaborar de forma constructiva en soluciones que preservan la privacidad y la seguridad significa que, de momento, no tenemos una fecha para la disponibilidad de Siri AI en iOS y iPadOS en la UE”.
El fondo del asunto: privacidad contra interoperabilidad forzada
El choque es real. La DMA obliga a Apple a abrir sus funciones a terceros, y Apple sostiene que, tal y como lo interpreta la Comisión, eso la forzaría a dar a cualquier asistente de voz acceso directo a tus datos privados y control sobre otras apps: la capacidad de “leer y enviar mensajes, hacer compras, acceder a archivos y ejecutar acciones en cualquier aplicación”.
Seamos justos: la DMA nace con una intención legítima, frenar los abusos de las grandes plataformas. Pero una cosa es el objetivo y otra la ejecución. Y cuando el resultado de “proteger al usuario europeo” es dejar al usuario europeo con un producto peor, algo se ha hecho rematadamente mal.
No es la primera vez: Europa, usuario de segunda
Lo más preocupante es que esto ya es un patrón:
- Apple Intelligence llegó a la UE en abril de 2025 (iOS 18.4), cuando el resto del mundo lo tenía desde octubre de 2024 (iOS 18.1). Medio año de retraso.
- iPhone Mirroring (manejar el iPhone desde el Mac): nunca llegó a la UE.
- SharePlay Screen Sharing: tampoco disponible en Europa.
- Y ahora, la nueva Siri en iPhone y iPad.
Pagamos exactamente lo mismo por nuestros dispositivos que un usuario de Estados Unidos o de Japón, y recibimos menos funciones, más tarde o nunca. La factura es idéntica; el producto, no.
El problema de verdad: competitividad
Y aquí está lo que de verdad me preocupa, más allá de quedarme sin un asistente. La IA es la tecnología que va a definir esta década, y Europa ya parte por detrás de Estados Unidos y China. Que, encima, nos blindemos a nosotros mismos contra las herramientas que el resto del mundo sí puede usar es dispararse en el pie en cámara lenta.
No es solo el consumidor: son los desarrolladores europeos que construyen sobre estas plataformas, las empresas que se quedan sin las mismas herramientas que su competencia global, y una región entera que confunde “regular” con “prohibir”. Mientras en otros mercados la gente aprende a trabajar con estos asistentes, aquí seguimos esperando un permiso que no llega.
Mi nota
Soy el primero que desconfía de dar a las grandes tecnológicas barra libre, y entiendo el espíritu de la DMA. Pero esto ya no va de eso. Apple puso sobre la mesa una solución y un calendario, y Bruselas respondió con un “no” a todo y sin contrapropuesta. El resultado es que, como usuario español, voy a actualizar mi iPhone a iOS 27 y mirar cómo medio mundo estrena la nueva Siri mientras a mí me toca esperar sin fecha. Proteger al ciudadano no puede significar condenarlo a ir siempre un paso por detrás. Si Europa quiere liderar algo en IA, va a tener que empezar por dejar de ponerse la zancadilla.