Cada cierto tiempo vuelve a circular por redes la misma anécdota: que en 1999 el gobierno de Estados Unidos clasificó un ordenador de Apple como arma de guerra y prohibió exportarlo. Y, contra todo pronóstico, es verdad. Pero como casi todas las grandes historias de Apple, la versión que se cuenta exagera algunas cosas. Vamos con la real, que es aún mejor.

El ordenador que rompió la barrera del gigaflop

El 31 de agosto de 1999, Apple presentó el Power Mac G4. Por dentro llevaba el nuevo procesador PowerPC 7400 con AltiVec, una unidad de cálculo vectorial que Apple bautizó comercialmente como “Velocity Engine”. Gracias a ella, el G4 era capaz de superar el gigaflop: mil millones de operaciones de coma flotante por segundo.

Esa cifra, hoy ridícula (cualquier móvil la pulveriza), en 1999 era territorio de supercomputadores. Y ahí estaba el problema.

Por qué eso lo convertía en “munición”

Estados Unidos arrastraba desde la Guerra Fría una normativa de control de exportaciones —la Export Administration Act de 1979— pensada para evitar que ordenadores potentes acabaran en manos de regímenes hostiles. Esa ley fijaba un umbral de potencia por encima del cual una máquina pasaba a considerarse material estratégico, sujeto a controles de exportación estrictos.

El Power Mac G4, al cruzar el gigaflop, superaba ese umbral. En la práctica, un ordenador doméstico que cualquiera podía comprar en una tienda quedaba, sobre el papel, en la misma categoría regulatoria que tecnología de uso militar.

Steve Jobs lo convirtió en un anuncio

A Apple le faltó tiempo para usarlo. Bautizó al G4 como “el primer supercomputador personal” y lanzó una campaña memorable: un anuncio de televisión con tanques rodeando el ordenador, presentándolo medio en serio medio en broma como un arma demasiado poderosa para venderse sin permiso. Marketing de manual: convertir una traba burocrática en el mejor argumento de venta posible.

Lo que el mito exagera

Aquí es donde conviene afinar, porque la versión viral suele tropezar en dos puntos:

  • No fue el Departamento de Defensa. El control de exportaciones de ordenadores lo gestionaba el Departamento de Comercio (a través de su oficina de administración de exportaciones). El origen era de seguridad nacional, sí, pero quien ponía las reglas no era el Pentágono.
  • La restricción ya estaba con fecha de caducidad. La administración Clinton había elevado el umbral unos meses antes; el cambio simplemente no entraba en vigor hasta enero de 2000. Es decir: Apple aprovechó una norma técnicamente vigente pero a punto de quedar obsoleta. Según se contó después, la idea del anuncio les llegó precisamente tras un aviso de funcionarios del propio gobierno.

Así que sí: durante unos meses de 1999, comprar un Mac era, oficialmente, comprar algo que el Estado consideraba demasiado potente para cruzar la frontera sin control. Apple lo sabía, sabía que duraría poco, y exprimió cada día que tuvo.

27 años después, la historia rima

Lo curioso es que esto no es una reliquia de los noventa. En junio de 2026 ha vuelto a pasar, y casi con el mismo guion. El Gobierno de Estados Unidos —de nuevo el Departamento de Comercio, de nuevo invocando la seguridad nacional— ordenó a la empresa de inteligencia artificial Anthropic suspender el acceso a sus dos modelos más avanzados, Fable 5 y Mythos 5, para cualquier ciudadano extranjero, estuviera dentro o fuera del país.

El efecto fue inmediato y mucho más drástico que con el G4: como una empresa no puede comprobar en tiempo real la nacionalidad de cada usuario, Anthropic tuvo que apagar ambos modelos para todos los clientes del mundo. Fable 5 llevaba tres días disponible al público. El motivo alegado fue una técnica para saltarse sus protecciones y la habilidad del modelo para detectar fallos de software; la compañía lo discute y el bloqueo podría levantarse en unas semanas.

La diferencia de fondo es enorme —un ordenador físico que cruza una aduana no es lo mismo que un servicio en la nube que se apaga para medio planeta de un día para otro—, pero la lógica regulatoria es idéntica a la de 1999: una tecnología de consumo considerada demasiado potente para salir del país.

El final feliz le tocó a Apple

Por eso el Power Mac G4 sigue siendo tan buena historia. Apple pilló la versión amable de este guion: un umbral a punto de expirar, ningún daño real y la libertad de convertirlo en uno de sus anuncios más recordados. Supo no inventar la circunstancia, sino contarla mejor que nadie.

Casi tres décadas después, la misma idea ha vuelto —misma agencia, misma excusa— pero esta vez sin tanques, sin ironía y con un servicio de verdad apagado. La barrera del gigaflop se quedó en anécdota; está por ver en qué se queda la de 2026.


Foto de portada: Power Mac G4 (graphite, 1999), Tokumeigakarinoaoshima, CC0 / Wikimedia Commons. Sello gráfico añadido para esta composición.