Hay productos que fracasan en el mercado y hay productos que ni siquiera llegan a él. En su boletín Power On de hoy, Mark Gurman ha vuelto sobre uno de esos “qué hubiera pasado si…” que tanto le gustan a quien sigue a Apple de cerca: la compañía llegó a desarrollar dos chips “Extreme” —el M2 Extreme y el M3 Extreme— pensados para llevar el Mac Pro a un nivel de potencia nunca visto. Y decidió no lanzar ninguno de los dos.
El aviso de rigor, como siempre: esto es un reporte de Bloomberg, no un comunicado de Apple. Apple no habla de chips que no existen. Pero la fuente es Gurman, que ya adelantó lo del M2 Extreme en 2022, y hoy suma el M3 Extreme y el contexto de por qué aquella idea se quedó en un cajón.
Qué iba a ser un chip “Extreme”
La jerarquía de Apple Silicon en el escritorio es fácil de recordar: un chip base, su versión Pro, la Max y, arriba del todo, la Ultra, que no es más que dos Max unidos por el conector interno que Apple llama UltraFusion. La idea del “Extreme” era dar un paso más y pegar dos Ultra, es decir, cuatro Max en un solo paquete.
Sobre el papel, los números eran de otra galaxia. Según lo que se manejó en su día, un M2 Extreme habría ofrecido hasta 48 núcleos de CPU y hasta 152 de GPU: literalmente el doble que el M2 Ultra que sí terminó montando el Mac Pro de 2023. Un monstruo pensado para render 3D, simulación, vídeo en resoluciones absurdas y las cargas más pesadas del mundo profesional.
Por qué se quedó en el cajón
La respuesta no es técnica, es de negocio. Según Gurman, Apple aparcó los “Extreme” por dos motivos muy terrenales:
- Coste de producción disparado. Fabricar un chip así de grande, uniendo cuatro Max, es carísimo y el rendimiento de fabricación (cuántos salen bien de cada oblea) cae en picado. Cada unidad habría costado una fortuna.
- Demanda demasiado pequeña. El Mac Pro siempre fue un producto de nicho dentro del nicho. Muy pocos clientes justificaban semejante bestia, y menos aún al precio que habría tenido.
Dicho de otro modo: Apple hizo cuentas y el Mac Pro “Extreme” no salía. El M2 Ultra fue el techo real, y el M3 Extreme ni siquiera pasó de la mesa de diseño.
El daño colateral: el Mac Pro se quedó sin sentido
Aquí es donde esta historia deja de ser una curiosidad de ingeniería y se vuelve el epílogo de toda una gama. El Mac Pro existía por una razón: ser lo más potente que Apple sabía hacer. Cuando el chip que iba a justificar su existencia —el Extreme— se cae, al Mac Pro se le queda la misma potencia que a un Mac Studio mucho más pequeño y mucho más barato… pero dentro de una torre gigante de casi 7.000 euros cuya única ventaja real eran las ranuras de expansión PCIe.
Ese ordenador sin argumento tenía los días contados. Y en marzo de 2026 Apple lo confirmó: descontinuó el Mac Pro oficialmente, sin planes de sucesor, tras unos veinte años en catálogo. El testigo del escritorio profesional se lo queda del todo el Mac Studio. La “cheese grater” pasa a la historia.
Qué nos dice esto del rumbo de Apple
Los “Extreme” son la prueba de una tesis que Apple lleva años demostrando con hechos: en el escritorio, la casa apuesta por eficiencia y volumen antes que por la cúspide absoluta de potencia a cualquier precio. Un Mac Studio compacto que cubre al 99% de los profesionales vende mucho más y da muchos menos quebraderos de cabeza que una torre carísima con un chip que casi nadie compraría. El Extreme era técnicamente posible; simplemente no encajaba en el modelo de negocio.
Fuente: Mark Gurman (Bloomberg, boletín Power On del 19 de julio de 2026), recogido por MacRumors. Los chips M2 Extreme y M3 Extreme nunca fueron anunciados oficialmente por Apple. La descontinuación del Mac Pro sí es oficial (marzo de 2026).