Tercera entrega de este culebrón. Primero fue la demanda de Apple contra OpenAI por presunto robo de secretos comerciales. Luego, la respuesta de OpenAI publicando correos e iMessages. Ahora sabemos qué pedía exactamente el escrito al que OpenAI contestaba: Apple ha solicitado una medida cautelar y, sobre todo, quiere meter a sus peritos forenses dentro de OpenAI.

Conviene ordenar la cronología, porque los dos movimientos ocurrieron el mismo lunes: Apple presentó su petición ante el tribunal federal y OpenAI respondió en público el mismo día. No fueron dos episodios separados, fue un intercambio.

Las cinco condiciones

Lo más revelador del escrito no es la petición en sí, sino lo que la precedió. Después de presentar la demanda, Apple envió a OpenAI una carta con cinco condiciones: si las aceptaba, Apple no acudiría al juez pidiendo medidas cautelares.

Según el escrito de Apple, OpenAI aceptó tres:

  • Dejar de acceder a información confidencial de Apple.
  • Cesar cualquier uso o divulgación en curso.
  • Conservar todas las pruebas.

Y rechazó dos:

  • Permitir inspecciones forenses de dispositivos, almacenamiento en la nube, correo, Slack, Teams y otros repositorios.
  • Registrar sus sistemas en busca de información confidencial de Apple.

Ahí está el nudo de todo el asunto. Las tres que OpenAI acepta son promesas: comprometerse a no hacer algo. Las dos que rechaza son las únicas que permitirían comprobar si esas promesas se corresponden con la realidad.

Cómo leer ese rechazo

Tentador titular que OpenAI tiene algo que esconder. Pero hay que ser justos: ninguna empresa abre de par en par sus sistemas internos a los peritos de un rival que además la está demandando. Los servidores de OpenAI contienen su propio trabajo confidencial, y dejar que los abogados de Apple rebusquen dentro es exactamente el tipo de cosa que un departamento legal rechaza por reflejo, tenga o no algo que ocultar. Es un movimiento defensivo estándar.

Dicho eso, la negativa convive con una afirmación tajante de la propia OpenAI en su respuesta pública: que no tienen ni quieren ningún secreto comercial de Apple. Si uno está seguro de eso, la inspección debería confirmarlo. Que ambas posturas sean legítimas no quita que estén en tensión, y esa tensión es la que el juez tendrá que valorar.

Qué pide Apple

El argumento central es el daño irreparable. Apple sostiene:

“El daño está ocurriendo ahora: cada día que pasa sin una medida cautelar permite a OpenAI incrustar su conocimiento de la información robada de Apple en su desarrollo de hardware, dañando aún más a Apple y haciendo cada vez más difícil deshacer el perjuicio.”

En concreto, Apple pide al tribunal que prohíba a OpenAI y a dos exempleados —Chang Liu y Tang Tan— adquirir, usar o divulgar la información señalada. Y acompaña la petición con una solicitud de discovery acelerado: quiere documentos y declaraciones de representantes de OpenAI y de tres exempleados de Apple.

La vista está fijada para el 1 de octubre de 2026.

La acusación que los mensajes de OpenAI no responden

Aquí hay algo que merece atención, y que se pierde entre los titulares de estos días.

Cuando OpenAI publicó sus iMessages, el mensaje implícito era: el acceso de Chang Liu a archivos de Apple no fue un robo, fue descuido de Apple gestionando las bajas, y encima fueron sus propios empleados quienes le pidieron ayuda. Los mensajes que enseñó sostienen razonablemente esa lectura, y dejan a Apple en mal lugar.

El problema es que la acusación central de Apple sobre Liu va de otra cosa. Según la demanda, hacia el 9 de febrero de 2026 —semanas después de marcharse y ya trabajando en OpenAI— Liu descubrió que un fallo de autenticación en la red interna de Apple aún le permitía llegar en remoto a los servidores de archivos compartidos. Apple lo describe como una vulnerabilidad rara y desconocida hasta entonces, de tipo día cero. Su mensaje a una excompañera, según el escrito:

“LOL, he descubierto que puedo acceder al almacenamiento de red, qué divertido.”

La respuesta que recoge la demanda: “Estoy lista”. A partir de ahí, Apple alega que descargó decenas de archivos confidenciales de hardware —especificaciones técnicas, presentaciones de ingeniería, datos de proyectos— con un conjunto que superaba las mil páginas. Añade que no reportó el fallo y que no devolvió su portátil corporativo.

Los iMessages que publicó OpenAI van del 22 de enero al 5 de marzo y tratan de compañeros de Apple pidiéndole favores a Liu. No hay en ellos nada sobre el acceso del 9 de febrero a los servidores, y el texto de OpenAI tampoco lo menciona. Sus documentos son auténticos y contestan a una parte del caso; simplemente no contestan a esta, que es la más grave.

Que Apple lo alegue no lo convierte en probado —esto es un escrito de parte, como lo era el de OpenAI—. Pero al comparar ambos relatos conviene saber que no están discutiendo exactamente lo mismo.

Quién es quién

Un apunte para no liarse con los nombres, porque la cobertura los mezcla. Chang Liu, ingeniero eléctrico sénior con ocho años en Apple, y Tang Tan, exvicepresidente de diseño de producto y hoy director de hardware de OpenAI, son los dos exempleados demandados. Aparece también Yu-Ting “Alyssa” Peng, exempleada de Apple que después fichó por OpenAI, mencionada en la demanda pero no demandada.

Qué está en juego

Más allá de la pelea legal, hay un calendario detrás. OpenAI trabaja en su primer dispositivo de hardware, el proyecto que salió de la compra de io Products, la empresa de Jony Ive. Una medida cautelar amplia, o un discovery que obligue a abrir sistemas y a declarar a su director de hardware, puede retrasar ese desarrollo independientemente de quién acabe teniendo razón en el fondo del asunto.

Y eso explica bastante bien la prisa de Apple y la resistencia de OpenAI: el 1 de octubre no se decide solo un procedimiento, se decide cuánto se puede mirar dentro del rival mientras construye el producto que compite contigo.


Fuentes: escrito de Apple solicitando medida cautelar y discovery acelerado (tribunal federal del norte de California), vía 9to5Mac, AppleInsider, Reuters y Quartz; detalles de la demanda original vía TechCrunch; respuesta de OpenAI “Apple is getting this wrong”. Las citas están traducidas del inglés. Todo lo recogido son alegaciones de las partes en un procedimiento abierto, no hechos probados.